En la enfermedad de la despedida

siento que tenia un invierno mental
muy perturbador, vaya que lo tenia
siento que no soy, no era, o no fui,
lo suficiente; sin embargo lo prometía
sentía momentos de ahogo, palpitacion,
desencanto y aveces todo lo contrario
yo creo que nunca en mi vida había llorado
o mas bien nunca con esta intesidad...
una parte de mi locura abstracta
me invocaba siempre recordarlo a su vez buscarlo
y mi sentido deliverdor de razón he ira
solo renombraba el hecho de olvidarlo
nunca comprendi que todas mis bipolaridades
eran un eco voraz para todo aquello
que se empeñaba en no mantenernos fuera de la realidad
y ahora que lo se... agradezco que todo el tiempo
y sus momentos que hayan hecho su prometido
y no se hayan convertido y extendido en el delirio de mas años

duele el recordar cada segundo
pero mas duele el vivir con ello
duele la incertidumbre retorcida
pero las realidades poco a poco asesinan
duele el amar indefinidamente
pero mas duele no amar como se debe
esto de no tener a la persona adecuada
que fomente toda las cosas oportunas
para que en mas procedan invaluables sentidos
y las dudas y los indicios mueran por motivos
y seguridades que alimentaran la memoria
sean el concreto de la historia
pero ya llegara ... aquel dueño del sueño y de los lumbrales

tengo un para de abrazos de funeral para ti
y un beso de buena aventura para tu fortuna
una mirada que se lleves;
para jamas volver a una bastarda dictadura..
por que hoy siento que soy una sola
y para todas la misma. todos los días.

seremos lo que un eco, llamo: silencio.
minutos de paz.

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